En su entrevista concedida a los periódicos del Grupo Zeta, Mariano Rajoy ha desestimado de plano resucitar el trasvase del Ebro (en caso, naturalmente, de que sea elegido presidente a partir del próximo 20--N). Ésa es una mala noticia para Rita Barberá, Ramón Luis Valcárcel y José María Aznar, incluso para el caído en desgracia Francisco Camps, pero buena para Aragón. El hecho de haber ganado las elecciones autonómicas en Aragón, y de hacerlo con claridad, habiendo adquirido previamente ante los aragoneses el compromiso de no trasvasar (y de haber ganado con la misma claridad en Levante sin haber trasvasado), ha puesto de manifiesto la verdadera intención del PP.
Tampoco, como bien sabe Rajoy, habría hecho la menor gracia en Cataluña un apoyo suyo a un futuro trasvase. Bastantes pleitos tiene ya el Partido Popular con los nacionalistas de esa comunidad como para meterse en nuevos berenjenales. Los estrategas de la derecha son cada vez más claros, prometer y prometer, todo aquello que suene bien a sus votantes, y cuando llegue el momento, será culpa de otro.
lunes, 24 de octubre de 2011
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